Marcas no convencionales: Unión Europea vs América Latina

Eli Salis
Partner at DISAIN IP

Aquellos que nos dedicamos a la propiedad intelectual tenemos la fecha del 1 de octubre señalada en rojo en nuestros calendarios desde que se aprobara el nuevo Reglamento (UE) Nº 2015/2424 que modifica reglamentos anteriores sobre la marca comunitaria, ya que será el momento en el que entren en vigor las últimas novedades del mismo, introduciendo importantes cambios en cuanto a la representación de las marcas europeas se refiere, con la finalidad de modernizar el sistema de marcas dentro de la Unión Europea, haciéndolo más accesible, eficiente y coherente en su conjunto.

Como ya es sabido por todos, el nuevo Reglamento hace desaparecer el requisito de la representación gráfica para los signos que se pretendan registrar, sustituyéndolo por los criterios adoptados oportunamente por el TJUE en el caso Sieckmann, según los cuales será suficiente con que la marca pueda reproducirse en el registro de manera “clara, precisa, completa en sí misma, fácilmente accesible, inteligible, duradera y objetiva”, por medio de cualquier tecnología generalmente disponible.

De este modo se abriría a priori la puerta al registro de marcas no convencionales que, hasta el momento, veían privado su acceso registral al no poder superar el obstáculo de la representación gráfica. Sin embargo, debemos tener presente que, a partir de ahora, determinadas marcas no convencionales podrán representarse mediante el uso de medios electrónicos de reproducción. Tal es el caso, por ejemplo, de las marcas sonoras, de movimiento, de posición, hologramas o multimedia.

Sin embargo, si bien es cierto que se presagia un nuevo futuro para determinadas marcas no convencionales, otras, como las olfativas, táctiles o gustativas, seguirán encontrando dificultades, ya que no existe actualmente tecnología disponible que permita su representación de forma precisa, inteligible y, sobre todo, duradera y objetiva.

Además de la falta de medios técnicos, otro obstáculo de nuevo cuño introducido por la propia reforma del Reglamento (y de la Directiva) es la inclusión de la muletilla “y otras características” a la prohibición absoluta recogida en el artículo 7.1 (e), que originalmente se refería en exclusiva a la forma del producto y ahora se extiende a otros tipos de marcas, en un intento por contrarrestar el efecto flexibilizador de la supresión del requisito de la representación gráfica. Tendremos que estar a la práctica de la EUIPO y de los Tribunales para ver cómo se interpreta esta nueva disposición.

Por otra parte, si bien estos estándares se van a aplicar de manera uniforme dentro de la UE, en el ámbito extracomunitario -y más concretamente en Latinoamérica- los requisitos para el registro de marcas varían de un país a otro, por lo que estas marcas pueden encontrar nuevos obstáculos al tratar de ampliar la protección a nivel internacional.

De este modo, encontramos que en casi la totalidad de países latinoamericanos (con algunas excepciones) sigue vigente el requisito de la representación gráfica (o de un signo visualmente perceptible), aunque gran parte de ellos plantean una definición amplia del concepto de marca, posibilitando la entrada, si bien de forma progresiva, a las marcas no tradicionales.

Así, en Argentina es posible registrar marcas sonoras desde hace varios años, existiendo incluso alguna decisión favorable de los Tribunales sobre la registrabilidad de marcas olfativas. También en Uruguay se permite el registro de marcas sonoras. En la Comunidad Andina, como en Chile, algunos de estos tipos de marcas están expresamente enumerados en sus correspondientes disposiciones legales como signos que constituyen una marca. Así encontramos que, por ejemplo, en Colombia se han registrado más de 850 marcas no convencionales, entre las que se encuentran marcas tridimensionales, de color, de posición, sonoras e incluso gestuales y táctiles aunque no se ha concedido ninguna marca de olor. En otros países, sin embargo, como es el caso de Brasil o México, las marcas no tradicionales todavía tienen un largo camino por recorrer.

Por tanto, y retomando la práctica europea, habrá que esperar a ver cómo se interpretan estas nuevas modificaciones y, sobre todo, la restricción comprendida en el nuevo artículo 7.1 (e) antes de augurar un futuro prometedor a las marcas no convencionales en Europa que realmente suponga un avance considerable con respecto a las legislaciones de otros países de nuestro entorno.

Este artículo ha sido elaborado en colaboración con Gracia Tordesillas.